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ficha

La Voz de Mi Madre (colectivo, Valladolid-Salamanca-Badajoz)
El colectivo La Vozde Mi Madre nace en Valladolid en 1989 —aunque no se constituiría como asociación cultural hasta
1991— de la mano de un reducido grupo de artistas: Jesús Sánchez, Ana Manteca y Carlos TMori, a los que poco después
se uniría Félix Orcajo. Sin embargo, un número significativo de creadores[1] participaron de sus actividades, muchas de
las cuales tuvieron lugar en Salamanca, en cuya Facultad de Bellas Artes estudiaban la mayor parte de los miembros del
colectivo. EnLa Voz de Mi Madre se integraron a su vez otros colectivos o equipos de trabajo como TlaTe, Hutto, Los
niños de la montaña, Elektronova o Los cien acres del diablo, lo cual demuestra una intensa activación colectiva durante
los últimos años ochenta y los primeros noventa, y debe hacernos pensar en la necesidad, por parte de los jóvenes
estudiantes de Bellas Artes, de trabajar más allá de la estrechez pictórica que constreñía las enseñanzas de la facultad.
Las actividades de la asociación se desplegaron en varios frentes —edición de fanzines y revistas, experimentación con nuevos medios, exposiciones, festivales, intervenciones urbanas, etc.— y siguieron una línea heterogénea e inclusiva que permitió conciliar el trabajo de creadores con intereses muy diversos.
En el terreno de la edición destacan sus fanzines fotocopiados Avisos, pequeñas publicaciones de 16 páginas, con una tirada de 200 ejemplares de las que, hasta la fecha y desde 1993, han visto la luz 88 números. En cada Aviso un creador —artistas pero también escritores— mostraba sus trabajos, imágenes, ideas, textos de una manera directa y poco pretenciosa —la mitad de la tirada se fotocopiaba sobre papel ya fotocopiado para que cada ejemplar fuese único—. Siguiendo este mismo espíritu “do it yourself”, La Voz de Mi Madre editó la revista en soporte vídeo Los niños de la montaña, que, en cada cinta, incluía pequeñas piezas de videoarte, danza o performance.
Con respecto a la actividad expositiva, La Vozde Mi Madre, a través de la figura de Carlos TMori, coordinó la sala de exposiciones de la Federaciónde Asociaciones de Vecinos de Salamanca (FEVESA)[2] entre 1994 y 2000, contando con un pequeño apoyo económico por parte de Caja Duero. En esta sala, se programaron numerosas muestras de artistas como Enrique Marty, Jesús Portal o Miguel Ángel Fernández. Como explica Carlos TMori: “La razón de la sala de exposiciones era que aunque cada uno tenía una línea de trabajo diferente había un objetivo común: acabábamos la carrera y no teníamos dónde exponer, entre otras cosas porque éramos demasiado jóvenes para entrar en una galería. Sin ningún tipo de organización hacíamos obra para divertirnos (aunque no era la única motivación), desarrollando cada una de nuestras líneas personales, sin muchas más pretensiones”[3]. Algunas exposiciones colectivas de miembros de La Voz —Dedicado a mi madre o El alma y el viaje— itineraron a Valencia, Madrid, Granada y Toledo y, ya en 2002, el colectivo expuso en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca diversos proyectos que planteaban una visión crítica de los cambios urbanísticos que experimentaba la ciudad con motivo de la Capitalidad Cultural Salamanca 2002[4].
Fue en este ámbito, el de las intervenciones críticas en la ciudad, donde ciertos sectores del colectivo —Los cien acres del diablo, formado por Félix Orcajo y Diego Prieto Pigazo, muy activo en Valladolid y Olmedo— realizaron algunas de las aportaciones más interesantes, tanto en el terreno de las prácticas como en lo que a su teorización se refiere. En palabras de Carlos TMori: “Muchos de los artistas socios de La Vozde Mi Madre utilizan como espacio y materia de trabajo la ciudad, las intervenciones urbanas. Realizan obras cuya base es pervertir la visión habitual del entorno, bien con la publicidad de las calles, bien incorporando objetos, fotos, pinturas, etc. La intención es crear con los elementos que conforman nuestro ambiente cotidiano y procurar hacer llegar todo tipo de propuestas artísticas a todos los ciudadanos”[5]. Muchas de estas intervenciones, de carácter performativo o instalativo, tenían una vocación tan provocadora y democratizadora como efímera e inmaterial, por lo que, aunque se conserva documentación en el archivo del colectivo, permanecen en gran medida inéditas.
Esa concepción crítica del espacio público por parte de algunos miembros deLa Vozde Mi Madre parecía proyectarse sobre ciertas actividades asociativas, dirigidas a consolidar un tejido cultural en el seno de la sociedad civil dela Comunidad Autónoma.Además de coordinar muestras de vídeo arte y festivales como SCAY (1999, 2000, 2001), el colectivo formó parte dela Red Arte—RED nacional de espacios y colectivos de ARTE contemporáneo, cuyos encuentros de Salamanca gestionó en 1999— e impulsó la primera asociación de artistas visuales de Castilla y León —AZ!— integrada enla Unión Nacionalde Asociaciones de Artistas Visuales, desde la que se forzó su disolución por desacuerdos en los modelos de gestión.
La Vozde mi Madre es la mejor expresión de una activación artística detectable en Castilla y León —no sólo en Salamanca o Valladolid— durante la década de los noventa, como una especie de toma de partido que compensase las carencias institucionales —salas, museos— y formativas que afectaban al territorio. El posterior desarrollo de un tejido institucional —que en la actualidad parece comenzar a desmoronarse ante la crisis económica y como consecuencia del escaso arraigo social que ha conseguido atraer la dirección de los centros— pareció desactivar aquellas iniciativas que planteaban modos más horizontales de gestión y difusión para las prácticas artísticas.
Por Juan Albarrán

Web
http://lavozdemimadre.wordpress.com/

[1] Chema Alonso, Menchina Ayuso, Enrique Marty, Jesús Portal, Jorge Quiroga, Arántzatzu Montejo, Daniel Galán, Lola Ribas, Enrique Rincón, Sylvia Prada, Fernando Gutiérrez, Paco Nadie, Yolanda  Moreno, Carlos Cuenllas, Rafa Anel, Rafael Álvarez, Eloisa, Mercedes Cardenal, Óscar de Paz, Miguel Ángel Fernández, Miguel Ángel Lafuente, Miguel Ángel Cortés, Gabriel D. Romero, Manuel Gil Tejedor Judas Arrieta, Javier Núñez Gasco, Kaoru Katayama y Juan Ramón Benito, entre otros.
[2] Plaza Trujillo s/n. Salamanca
[3] Entrevista personal con el artista, Salamanca, 14 de noviembre de 2010.
[4] VV.AA.: Interferencias Urbanas, Salamanca, La voz de Mi Madre, Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Salamanca, 2002.
[5] TRIGUEROS MORI, Carlos: “La voz de mi madre”, en VV.AA.: Encuentro de arte actual, Red Arte y Colectivos Independientes en el Estado español, Vitoria, Transforma, 1997, pp. 52-53.