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ficha

Asunción Molinos (Aranda de Duero, Burgos, 1979)
Licenciada y Máster en Bellas Artes porla Universidad Complutensede Madrid, el trabajo de Asunción Molinos (Aranda de
Duero, Burgos, 1979) se ocupa de los problemas estéticos, políticos y ecológicos que afectan al medio rural tomando
como punto de partida una sociología crítica de aquellos grupos humanos que parecen quedar al margen de los procesos
de modernización que atraviesan las sociedades actuales. En este sentido, los proyectos de la artista resultan
extremadamente pertinentes tanto en el contexto local —la Comunidad Autónomade Castilla y León, un extenso territorio
eminentemente rural que debe afronta importantes retos relacionados con la despoblación o la paulatina reconversión de
su sector agrario—, como en un contexto más amplio —internacional, si se quiere— donde las cuestiones locales se
redimensionan tratando de encontrar un complejo encaje en las dinámicas globalizadoras que afectan a la política, la
cultura y la economía.

Manifestación de agricultores (2006) es una vídeoinstalación de dos pantallas situadas en dos lados opuestos de una sala. En la primera, un tractor recorre un paisaje semidesértico dejando tras de sí una nube de un líquido verde —“como metáfora del trabajo del labrador: hacer que el campo germine”—. En la otra pantalla, un joven se acerca al espectador en medio de un paisaje desolado —pero envuelto por los sonidos de una manifestación política multitudinaria—, portando una pancarta en la que se lee: “Por favor, dejadme ser agricultor”. Denuncia de la precaria situación económica de las actividades agrícolas y propuesta de intervención que puede ser adoptada en las manifestaciones del sector, el proyecto parece dialogar en una “larga duración” con toda una serie de protestas agrarias que han tenido lugar a lo largo del siglo XX, desde aquéllas relacionadas con las reformas republicanas a la conocida “huelga de los tractores” —febrero-marzo de 1977— enmarcada en el ciclo de luchas transicionales anterior a los Pactos dela Moncloa, episodio clave en la historia del sindicalismo agrario español.
En Chozos de Pastor (2009) la artista rehabilitó varios chozos —antiguas casetas que pastores y agricultores utilizaban para resguardarse de las inclemencias meteorológicas— situados en los alrededores de localidades burgalesas escasamente pobladas. Cada uno de los chozos ha sido transformado —sin modificar apenas su estructura— en una pequeña cámara oscura en cuyo interior se proyecta la imagen invertida del paisaje que se extiende frente a su puerta. La intervención perseguía varios objetivos. En primer lugar, la conservación y recuperación de un patrimonio arquitectónico y etnográfico —las chozas— al que se dota de un nuevo uso con el fin de motivar una mirada crítica sobre los cambios económicos, paisajísticos y demográficos de la zona. Al mismo tiempo, la intervención pretende generar un flujo de visitas que reactive, de una manera respetuosa, una comarca depauperada. Visitantes y habitantes de las localidades próximas, caminando entre las rutas que conducen de un chozo a otro, serán los encargados de ocupar de nuevo unos espacios con unos fines —lúdicos y culturales— muy diferentes a aquellos para los que fueron concebidos. Usos que pueden ayudar a despertar una (auto)consciencia crítica acerca de los procesos que afectan al medio rural.
Por otra parte, frente a la profusión de tecnologías neomediales en el territorio de lo artístico, la cámara oscura, germen de los dispositivos fotográficos y cinematográficos, hunde sus raíces en la antigüedad, en los orígenes de una civilización que necesita que el mundo se autorrepresente ante sus ojos. En tanto herramienta artística, la cámara oscura ha estado íntimamente relacionada con una tradición paisajística —desde Canaletto pasando por los tomadores de vistas ingleses del siglo XVIII— asumida como una construcción cultural que, como tal, puede ser modificada por el espectador y por aquellos grupos humanos que poseen las tecnologías de representación de la realidad. En este sentido, los chozos se convierten en el mecanismo generador de imágenes que, consumidas por una colectividad, muestran cómo un grupo humano puede intervenir en su entorno de una manera consciente y responsable. El trabajo explora los mecanismos que rigen la construcción social de lo visual —el paisaje como género — pero también la construcción visual de lo social —la posibilidad de generar “comunidad” alrededor de una visualización crítica del ámbito donde habitan los grupos humanos—.
En los últimos proyectos de Asunción Molinos se percibe a la perfección la necesidad de inscribir reflexiones que parecen no trascender las fronteras de lo local en un discurso eminentemente global. WAM-World Agriculture Museum (2011, http://worldagriculturemuseum.blogspot.com/) es fruto de una estancia de investigación que Molinos ha desarrollado en El Cairo. Su Museo Mundial dela Agricultura reproduce en un inmueble de la capital egipcia la estética —a medio camino entre el museo de ciencias naturales y la cámara de las maravillas— del cairota Museo dela Agricultura. Sin embargo, el centro de Molinos aborda de una manera crítica cuestiones de gran actualidad relacionadas con la seguridad alimentaria, la proliferación de las plantaciones de alimentos transgénicos —recordemos que España en general y la cuenca del Duero en particular cuentan con extensas superficies destinadas a este tipo de cultivos— y las perversas motivaciones económicas que condicionan las políticas alimentarias globales y que, lejos de contribuir a la reducción del hambre, generan una creciente desigualdad en el reparto de la riqueza. Molinos aborda estos problemas con una ironía reparadora que nos permite tomar cierta distancia desde la que poder comprender los complejos procesos que se analizan.
Por Juan Albarrán

Web
http://www.asuncionmolinos.com/
http://worldagriculturemuseum.blogspot.com/