Amancio González

“Bibliografía”

2014
“Al Corro”. Diversos autores. Dibujos de Amancio González. Eolas Ediciones
2012
“Música de una corte aniquilada” poemas de Luis Gutiérrez del Arroyo con dibujos de Amancio González. Dairea Ediciones.
2009
“Resumen de Anatomía” fotografía de José Ramón Vega sobre la obra de Amancio González y poemas de Jesús Diez.
“Mortajas” Luis Miguel Rabanal con dibujos de Amancio González. Eolas Ediciones.
2007
“Descalzos sobre las brasas” Juan Carlos Pajares y dibujos Amancio González. Eje Ediciones.
2005
“El aplauso de los chopos” David Rubio y dibujos Amancio González, Eje Ediciones.

Texto “El viaje mítico”

Roberto Castrillo Soto
Profesor de Historia del Arte de la Universidad de León y Crítico de Arte La trayectoria creativa de Amancio González discurre de forma análoga a la del medio plástico que constituye el conjunto principal de su obra: la escultura. En una época en la que el mero hecho de nombrar un género canónico de las artes es diagnosticado como un síntoma de antimodernidad, este excelente artista leonés viene desarrollando un trabajo escultórico que, desde la consciencia del escenario de crisis y revisión y apertura conceptuales necesarias para afrontar cualquier ámbito de la plástica en nuestra contemporaneidad, se fundamenta en aquellas cualidades que han definido (más…)

fotos

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escultura pública

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ficha

(Villahibiera de Rueda, León, 1965)
El trabajo escultórico de Amancio González surge de una vocación conscientemente autodidacta. A él mismo le gusta definirse así,
entendiendo este calificativo como un rasgo de libertad creativa, opuesto a todo aquello que representa lo académico, lo canónico
o lo ortodoxo (técnica y formalmente hablando). Esto le ha permitido acercarse a la escultura de manera inocente y sin prejuicios
previos, desde la más pura experimentación, evolucionando y creciendo metodológica y artísticamente por el sistema de ensayo
y error. Este autor se ha servido invariablemente de las técnicas, conocimientos, materiales y recursos plásticos que ha tenido a
su alcance en cada momento, incorporándolos de forma natural a su propio universo estético.
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cv

Villahibiera de Rueda (León), 1965
WEB
Exposiciones individuales
2015
– “Poliedros Irregulares”. Galería Cornión, Gijón. Asturias.
– “Hierro 2001 – 2015”, Santuario de La Peregrina, Sahagún de Campos. León
– “El Hall Transformado” Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de León. (más…)

texto1

Por Antonio Gamoneda. Septiembre 1993
Hace dos o tres años, vi algunas-pocas-esculturas de Amancio González en León, en la que llaman Casa de las Carnicerías,
y, con ser pocas y elaboradas en términos de estricta juventud, ya ocasionaron en mí un serio sobresalto de la especie
estética. Percibí intensamente un espacio artísticamente habitado, o, lo que es lo mismo, una conducta inquietante
(significativa sin explicaciones, armoniosa y violenta al tiempo) del volumen obtenido en la lucha y en un pacto
escultórico entre el creador y la madera que aún se manifiesta como árbol. El resultado era … clamoroso. Quiero decir:
extremado, represadamente convulso y con un algo que propendía a representar lo que por sí mismo no tiene forma: la
fuerza, la desmesura, el dolor.
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texto2

La identidad convulsa.
Sobre las esculturas de Amancio González.
Por Fernando Castro Flórez. Septiembre 1999
Las vías por las que ha transitado el arte contemporáneo son esencialmente dos: un reciclaje en las imágenes usadas en un
nuevo contexto que les cambie el significado o la radicalización del vacío par volver a empezar desde cero. Un arco que va
desde la visibilidad obscena, saturada, hasta una ceguera lúcida. Pero estos desarrollos irónicos han generado un tipo de
complicidad que neutraliza cualquier posibilidad crítica, mientras las estéticas de retracción han llegado hasta la meta
retórica del silencio cuando no a un tipo de ornamentación sospechosa.
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texto3

Puentes sin río
Por Julio Llamazares. Octubre 2007
En el pueblo de Amancio González, en la ribera del Esla, en León, existe un puente sin río, pues éste desvió un día su
cauce dejando a aquel alejado de él y sin funcionalidad alguna. Oculto entre la vegetación, el puente es un monumento
a la soledad y una metáfora en piedra del sinsentido de la vida humana. ¿Cuántas obras para no llegar a nada?
El día en que vi ese puente (fue el propio Amancio el que me lo enseñó) pensaba yo todo eso y pensaba también en
cómo aquella obra se parecía tanto a la de los escultores. Al fin y al cabo, los materiales con los que trabajan éstos son
los mismos con los que lo hacen los ingenieros; lo único que cambia es la intencionalidad, pues, mientras que los
ingenieros intentan salvar abismos reales, uniendo espacios sin comunicación, los escultores lo que pretenden es que
sus obras sean la comunicación en sí.
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texto4

Suspensiones Psíquicas. 1999. Galería Cornión
Por Javier Hernando Carrasco
En 1987 el artista de origen chipriota Sterlac ejecutó una performance: Remote Control Suspesión, en la que su cuerpo
aparecía suspendido en el aire mediante anzuelos prendidos en su piel que se alzabán hasta una grúa que el propio artista
dirigía con un mando a distancia y que le permitía moverse en el espacio. Sterlac pertenece a ese ámbito de artistas que
desde los años sesenta vienen explorando los límites de resistencia del dolor a través de acciones extremas que por una
parte conectan con ciertas prácticas históricas de orden primitivista y religioso bajo la pretensión de reivindicar
comportamientos heterodoxos, cercanos por ejemplo al sadomasoquismo, anatematizados por la moral oficial; en este
sentido acciones como la citada no esconden su condición abiertamente política.
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texto5

Una silueta
Por Luis Mateo Díez
Lo primero que le vi hacer a Amancio cuando le conocí fue, además de unas fotografías, la silueta de un hombre apostado
en un cubo.
La silueta nacía de entre sus dedos como una línea continua que detallaba al hombre en su totalidad, y era tan simple y tan
compleja que podía resumir cualquier contorno de lo que somos los seres humanos, al menos en nuestra condición de
bichos alzados sobre la sombra de nuestra geometría.
La verdad es que en la magia de aquel dibujo, en el acto tan sencillo y ensimismado con que Amancio lo realizó, apenas un
minuto de ausencia en la inspiración y el trabajo, pude resumir no menos instantáneamente la memoria que yo tenia de su
obra.
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